¿Es sana la igualdad para tus emociones y relaciones?

¿Sucede que si tú dices blanco, tu pareja dice negro? ¿Lo percibes como una fuente de conflicto o sientes que simplemente está llevándote la contraria? Pues bien, debes saber que esto es completamente natural. Te invito a leer este artículo para entender por qué ocurre esto y reflexionar sobre un punto clave: pretender la igualdad no siempre es saludable para las emociones y las relaciones. Además, examinaremos las consecuencias emocionales de continuar promoviendo ciertos preceptos de la llamada «igualdad de género».

¿Es sana la igualdad para tus emociones y relaciones?

Cuántas veces hemos escuchado expresiones tales como: «Las mujeres hablan mucho»; «los hombres siempre quieren sexo»; «ellas viven en el pasado»; «ellos viven en el trabajoen el estadio de fútbol».

¿Estas frases son estereotipos que van en contra de la «igualdad», son naturaleza pura y dura o simplemente son creencias? Eso es lo vas a aclarar en este escrito. Y para que no te hagas ideas equivocadas, la reflexión a la que te estoy invitando es para hacer consciencia sobre la conveniencia de alimentar la diferencia en las parejas y relaciones en lugar de pretender la igualdad de género

Tomando consciencia de esta conveniencia, este artículo cumplirá el principal objetivo: aportar para que, no solo, mejores tu relación con el sexo opuesto, sino contribuir con tu bienestar emocional de pareja, familia y de la sociedad en general.  

Para empezar, nuestros cerebros son diferentes 

Existen libros como: Los hombres son de Marte y las mujeres son de VenusCómo mejorar su matrimonio sin hablar al respecto y, con tu permiso, un libro propio, De sol@s que se casan y casad@s que hacen pareja. Una literatura que recomiendo ampliamente para aquellos que deseen mejorar sus relaciones de pareja. En cuyas páginas se aplican algunos de los enunciados en que me voy a apoyar para este artículo.

Pues bien, que sepas que ya son bastantes escritores, científicos y profesionales en áreas humanistas que han tratado y estudiado las diversidades entre el cerebro femenino y el masculino. No obstante, te voy a mencionar dos, no solo por su fácil comprensión, sino porque, además, representan aquello que te quiero significar. 

¿Qué dicen los estudios del cerebro sobre las diferencias?

Según Ruben Gurr científico de la Universidad de Pensilvania, en uno de sus estudios sobre el cerebro femenino y masculino,  dice: «(…) los hombres mostraron conexiones más fuertes entre la parte delantera y la parte trasera del cerebro, lo que sugiere que son más capaces de conectar lo que ven con lo que hacen, que es lo que necesitas hacer si eres un cazador. Ves algo, y debes responder de forma concreta. Mientras que la mujer presenta mayores conexiones entre los hemisferios izquierdo y derecho. Por eso, desarrolla mayor empatía y capacidad para realizar tareas simultáneas«.

En la misma línea, la Dra. Brizendine, en su libro El cerebro Femenino, expone que existen diferencias en el cerebro entre hombres y mujeres y asegura según sus investigaciones que: ««(…)las mujeres tienen el 11% más de neuronas en la zona del cerebro dedicada a las emociones y a la memoria y debido a ello cuentan con neuronas espejo, son mejores al observar las emociones de otros. Esto significa que las mujeres desarrollamos más el cerebro límbico encargado de la parte emocional y el lado derecho del cerebro del neocórtex, encargado de la comunicación, la geometría, las sensaciones, lo global. Y el hombre desarrolla más el cerebro reptil, encargado de la supervivencia, la defensa, etc. y el lado izquierdo del neocórtex, encargado de la lógica, matemática, razón, lo especifico y lineal. Si el hombre se pelea con su esposa, dentro de diez años ni siquiera se acordará de la discusión, pero ella no la olvidará nunca. Quedará firmemente registrada en su hipocampo que es como su disco duro. Las mujeres percibimos el mundo de una forma completamente distinta de cómo lo hacen los hombres». 

Como puedes observar, según los más recientes estudios del cerebro, somos diferentes hombres y mujeres, somos desiguales. La diferenciación empieza desde el mismísimo vientre de la madre. Ahora, después del nacimiento intervienen dos factores que acentúan la singularidad y, a la vez, crean la ambivalencia de generar desigualdad cuando se exige igualdad. Veamos de forma sucinta cuáles son:

Factores que acentúan las diferencias cerebrales
Necesidad de supervivencia

Existe, a mi juicio, un suceso que dio lugar a una marcada diferenciación, un hecho que data desde los comienzos de la humanidad y que fue indispensable para garantizar la supervivencia. Un fenómeno que todavía  prevalece: somos la especie que nace con mayor grado de inmadurez e indefensión.   

Ese acontecimiento, paradójicamente, permitió el avance y desarrollo del cerebro humano; ya que favoreció el alargamiento de la vida humana y una ventaja sobre las demás especies.  Los humanos repartieron las tareas, al parecer, conforme a su condición biológica innata -¡qué inteligentes ¿verdad?!-. 

La mujer debía permanecer junto a la cría – supongo, porque tenía mamas–  y, el hombre -por su portento físico-, saldría a buscar el alimento, a cazar – supongo, porque era más fuerte físicamente-.  No hay más historias, así fue.

No se si, ella, debido a su biología ya venía de fabrica con los potenciales o los desarrolló mediante la labor asignada.  Lo único cierto es que las mujeres  poseen unas habilidades inherentes a su papel materno. -Ahí, te dejo tarea para que averigües más. 

Por el momento, nos interesa saber que la tarea de la mujer se ajusta con las capacidades cerebrales, igual que sucede con los hombres; desarrolladas por la necesidad o venidas de fábrica.

El medio ambiente social y cultural

Entonces, de acuerdo con esa condición de supervivencia -los listos de turno- se les ocurrió que, para garantizar el linaje (la herencia) a la mujer desde la infancia se le debía reprimir el deseo sexual y someterla. La mujer debió esconder la rabia por las injusticias vividas debido a la represión masculina y, además, mirar más por el bienestar ajeno que por el propio (desvalorización).

En cambio, a los hombres les enseñaban -y aún prevalece- a reprimir la tristeza con frases como «un hombre no llora», a ser dominante y agresivo, a desfogar su energía sexual sin control, por ejemplo. Una educación que acentúa las diferencias y crea mayor resentimiento en la mujer. 

En síntesis de este apartado, las distinciones y la identidad sexual vienen atadas desde el comienzo con el proceso hormonal -desde el vientre de nuestra madre-, según la biología misma y luego influidas por el ambiente familiar y social.

Al tenor de lo expuesto, observemos algunas diferencias:

a. En el plano ocupacional
b. En el cognitivo y mental
c. En la función de padre o madre
d. En el aspecto sexual 
e. En la sanación emocional
a. En el plano ocupacional

En el caso concreto del papel materno, una madre y ama de casa es capaz de alimentar el bebé, hacer los deberes escolares con el crío mayor, cocinar, contestar el teléfono y, por si fuera poco, abrir la puerta para recibir un paquete. La polifuncionalidad de la que habla Ruben Gurr. Ella tiende laborar donde haya que cuidar a alguien y que pueda ejecutar varias actividades (multitareas).

Mientras que el hombre, tiende a ser lineal y más específico para poder ocuparse de las labores de protección y defensa de la familia. La naturaleza masculina es aventurera, exploradora, son hacedores por instinto. Asimismo, puede resolver problemas complejos concretos y dedicarse a labores que le exijan concentración, defensa, cálculos o destreza física.

b. En el mental y congnitivo

Desde el periodo de gestación, una madre, por ejemplo, desarrolla la sensibilidad auditiva y olfativa. Una capacidad que la faculta para detectar el menor ruido de su bebé cuando nace y acudir de inmediato en su auxilio. Asimismo, la condición de empatizar con los sentimientos o sensaciones, la intuición para predecir hechos peligrosos, la memoria, la habilidad de versatilidad y dinámica. El cerebro se desarrolla de manera transversal.

En cambio, el hombre es capaz de poner su mente en blanco y alcanza una alta concentración, pues un cazador necesita enfocarse en un único objetivo para lograr éxito: atrapar la «presa». Los hombres pueden leer fácilmente un mapa y orientarse, debido que en su papel primitivo debían caminar grandes distancias y ubicarse en campo abierto. El cerebro se desarrolla de manera lineal.

c. En la función de padre o madre

La madre tiene unas funciones más del interior e intrínsecas del ser.  Su desarrollo cerebral es transversal, global y va del todo a las partes. Mientras que el padre tiene unas funciones más del exterior y propias de la identidad. Su desarrollo cerebral es longitudinal, secuencial y va de la parte al todo. -Te dejo esos enlaces para que cheques más si te interesa el tema, pues es bastante profundo para desarrollarlo aquí-.

d. En el aspecto sexual

La sexualidad de la mujer es como la luna, cíclica. La apetencia sexual atraviesa por diversas fases, no solo en el mes, sino durante el día y en el mismo acto sexual. Su principal órgano de estimulo es el oído. La libido se ve afectada por las experiencias y estado de ánimo.

En cambio, el hombre es como el sol, permanece encendido. El grado de apetencia no se ve influido por su estado de ánimo, al contrario, es un remedio a cualquier situación estresante o complicada. Los órganos de estímulo sexual son la visión y el tacto.

e. En la sanación emocional

Durante mi consulta detecto con constancia estas diferencias. Ellas tardan más en sanar las heridas, pues el hipocampo es más grande y guarda en la memoria mayores detalles. Razón por la cual, un hombre se queda anonadado cuando su esposa le saca a relucir detalles como «me miraste feo ese día».

Asimismo, las mujeres son las que suelen acudir con mayor frecuencia a la consulta, mientras que los hombres llegaran porque ella los «manda». La mujer conecta muy fácil consigo misma y sabe cuándo pedir ayuda. No obstante, se enredan con las emociones y los problemas de otros (empatía). Por eso, dan muchas vueltas a un asunto para resolverlo.

En cambio, los hombres, aunque tienen inconvenientes para relacionarse con sus emociones y comprenderlas, al ser más lineales, focalizados y decididos, pueden resolver más pronto los conflictos. 

Como puedes darte cuenta, la mujer es más fuerte y receptiva emocionalmente, pero es más compleja su gestión y sanación. Mientras que el hombre es más débil y poco receptivo, pero menos complejo para liberar y procesar sus emociones.

¿Exigir igualdad es sano?

Las diferencias no vienen dadas por un capricho. No. Simplemente, obedecen a la supervivencia, a los requerimientos y aprendizaje del medio ambiente donde nos desarrollamos. Responde a una programación inconsciente y a las necesidades de adaptación.

Carl Jung en su teoría de los opuestos, expresa que la psique es un sistema autorregulado que se esfuerza constantemente para mantener el equilibrio entre tendencias opuestas. Y las tendencias opuestas en cuanto a género son el masculino y el femenino.

El balance entre el componente femenino y masculino equivale al equilibrio. El equilibrio en cualquier contexto, estamento o situación es indispensable para mantener un desarrollo adecuado. No la igualdad.

Pero de seguro, ahora mismo te estarás preguntando: ¿Y qué hacemos con la desigualdad social y las mujeres que mueren por violencia de su pareja?

Para responderte a la pregunta, lo primero es que nos detengamos a recapacitar con otra pregunta: 

¿De dónde viene la desigualdad?

La respuesta, desde mi punto de vista, viene de la lucha por el control, el poder y el dominio. Hemos venido de siglos y siglos de dominación machista, aunque parece ser que los tiempos han cambiado, se está produciendo un giro. Sí. ¡Oh, sorpresa! Pero hacía el otro lado, hacía el dominio «hembrista».

Aquellas que dicen llamarse feministas y que participan en el poder denigran sobre el privilegio de ser madre y de la esencia femenina, por ejemplo, dicen cosas como:  «No es indispensable que la mujer ejerza la maternidad»; «El padre puede hacerlo igual que la madre»; «las mujeres podemos criar a los hijos solas»; etc. 

Mientras que, el sistema sigue diseñado para el masculino en la mayoría de los países y de esto no hablan estas feministas. Todavía se niega a la mujer el derecho a ser madre y, al mismo tiempo, a crecer profesionalmente. La realidad social y familiar demuestra que en la actualidad seguimos desprestigiando, desvalorizando y ridiculizando el lado femenino.

Los políticos de turno aprovechan la llamada «igualdad de género» para sacar más votos, diciendo que dan igual de cargos políticos a las mujeres que a los hombres. No sé tú, pero yo prefiero que me valoren más por mis capacidades que por llenar un puesto. Tampoco admito que me manipulen para ser bandera de cualquier político. Esto me parece denigrante para una mujer.
 
Como ves, esto de la igualdad de género se utiliza, muchas veces, para dominar, controlar y tomar el poder. Por encima de los discursos y políticas de igualdad lo que se requiere es respetar la esencia y valores femeninos en todas las estancias para que exista equilibrio.

Algunos conflictos emocionales
a. La masculinización de la mujer y la feminización del hombre
b. La represión de la esencia femenina necesaria para equilibrar
d. La orfandad paterna y sobreprotección materna 
a. La masculinización de la mujer y la feminización del hombre

La mujer requiere ocupar su lugar desde la esencia femenina no desde la masculina. Por un lado, el hombre dejaría de ser masculino, se convertiría en un inútil, inmaduro o en un simple florero de la casa o, se «feminizaría». y se educarían hijos huérfanos de padres vivos.

Por otro lado, cuando la mujer ocupa el lugar de un hombre, se masculiniza. Lo cual representa un gran estrés para la mujer. En vista de que, biológicamente, quiere cumplir su sentir materno -así crea que no, entonces, entra en la siguiente incoherencia: quiero sentirme madre, pero de igual modo, quiero desarrollarme laboralmente. Pero como labora desde el masculino, se distancia de sentirse madre. 

b. La represión de la esencia femenina

Aquí encadenamos con el punto anterior. Como el medio laboral está diseñado para los hombres, la mujer debe laborar con su lado masculino. Por tanto, reprimir u ocultar su esencia femenina para ser valorada o reconocida.

Por tanto, la mujer tiende a reprimir u ocultar su esencia femenina para ser valorada o reconocida. Aparte, se carga emocionalmente por demasiada actividad (ser madre-proveer). Y lo peor, una o ninguna de ellas consigue llevarla a cabo con eficiencia y eficacia.

d. La orfandad paterna y la sobreprotección materna

En la actualidad estamos empezando a vivir, como dice María Calvo el fenómeno de hijos huérfanos de padres vivos. El lado masculino se esta reprimiendo, y privando a los hijos de un padre.

La implicación del hombre en el hogar se esta haciendo desde un lado femenino y no masculino. Por lo tanto; los hijos y el hogar se satura de madre, no de maternidad. Ahí se genera la sobreprotección.

¿Es conveniente exigir igualdad para tus relaciones?

Para responder al planteamiento inicial, el cual, confieso, planteé para llamar tu atención y facilitar la reflexión. Te doy mi reflexión. Aunque con lo que he enunciado, ya debes saber lo que voy a decir. De todos modos, la voy a sintetizar:

Debemos propender por alimentar la diferencia en lugar de exigir igualdad, pues no hay mayor maltrato que obligarnos a ser iguales. Aceptar la desigualdad y la diversidad nos permite desarrollarnos en equilibrio, tanto en el campo laboral como familiar y social.
 
El respeto,  la aceptación y la comprensión de la diversidad son valores necesarios para el bienestar emocional, personal y social. La simbiosis entre los dos sexos, la cooperación y la interrelación es, en realidad, aquello que  ha generado la supervivencia y evolución de la especie.

Mi mensaje para las mujeres:

Exigir igualdad es sentirse inferior e imponerla es maltrato, dominio o control.

Tratar de imponer la denominada “igualdad” es un acto de maltrato y subvaloración, tenemos derecho a ser diferentes. El mundo está ávido de expresar emociones, sensibilidad y ternura; unos elevados valores femeninos.

Necesitamos aportar a nuestra familia, nuestra sociedad y a este planeta lo que somos. Poseemos la «varita mágica», tenemos el poder de dar a este mundo: ángeles o monstruos; machistas o «hembristas»; desgraciados o felices; fracasados o exitosos.

Aunque sé que es una exageración lo que te digo, luego, existen los grises y los matices, pero la hipérbole me sirve para sacudirte un tanto, si eres mujer.

Además, que te quede claro que, mi intención no es incentivar para que nos desconozcan los derechos legales de igualdad que tenemos. No. Todo lo contrario,  es promover para que las mujeres nos ubiquemos en el lugar que nos pertenece.  

Mi mensaje para los hombres:

Dominar a la mujer e intentar reprimir su femenino significa que te niegas a mejorar tu bienestar, crecer y evolucionar. De igual forma,  a perder tu identidad masculina.

Los hombres requieren respetar y procurar porque la naturaleza femenina de las mujeres que lo rodean se fortalezca. La feminidad es la parte opuesta, aquella que desconocen y, que a la vez, los enriquece. 

Asimismo, los hombres requieren respetar su masculinidad y sus valores; procurando el equilibrio y aportando su identidad de padre, esposo e hijo en las familias y su poder de hacedor, proveedor, constructor y buscador en todas las demás esferas. 

Conclusión

En suma, difícilmente sobreviviríamos de adecuada manera sin ambos sexos. La clave para la satisfacción mutua  y colectiva se encuentra en aceptar y alimentar la diferencia. Fomentar un feminismo que respeta la diferencia.

La satisfacción da lugar al bienestar emocional, y el bienestar a la armonía y prosperidad.

Definitivamente somos una misma especie con un manual diferente y creo que así debe ser.

¿Te imaginas un mundo solo de hombres? O ¿solo de mujeres? ¿Cómo te lo imaginas?

¡Espero también tus reflexiones en los comentarios, me gustaría nutrirme de tus opiniones!

Te esperamos en nuestro próximo artículo.

¡Hola! Soy la autora de este artículo

Luz Quiceno R.

Soy escritora, autora de cinco libros sobre la temática de las emociones en la pareja, la educación de los hijos y la salud emocional. Especialista en Bioneuroemoción© en Enric Corbera Institute, creadora del método CER©, Consultora y Coach Emocional y Directora de LUZ EN TU CAMINO INTERIOR

5 1 votar
Valora este artículo.
Suscribir
Notificar de
guest
0 Comentarios
El más nuevo
Más antiguo Más votado
Inline Feedbacks
Ver todos los comentarios
Carrito de compra
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.

Puedes revisar nuestra política de privacidad en la página de privacidad y cookies.