Corrige estos 4 errores para que no llegues a vieja(o) y estés sola(o)
¿Te sientes solo(a) y deseas encontrar compañía antes de envejecer? En este escrito, no solo te revelaremos cuatro errores inconscientes que podrían estar impidiendo que encuentres una compañía significativa antes de llegar a vieja(o), sino que también te proporcionaremos claves prácticas y de consciencia para corregirlos y transformar tu situación.

Según datos de la Eurostat (2011), en la UE se registró un porcentaje de hogares unipersonales entre el 30-45% de todos los hogares. En algunas ciudades como Berlín y Bruselas el porcentaje llega a ser del 50% de los hogares. Existen más de 150 millones de personas denominadas como «singles o solos» únicamente en territorio europeo, casi la mitad de ellas son mayores de 65 años.
- Bien diferente es estar sola(o) a sufrir de soledad.
- Mis padres y abuelos no sufrieron de soledad. ¿Por qué yo sí?
- Primer error: Desafiar a la biología
- Segundo error: Confiar en el paso tiempo
- Tercer error: No aprender de los fracasos
- Cuarto error: Dejar que los anteriores errores y la inconsciencia bajen la autovaloración
- Claves para superar la soledad
Bien diferente es estar sola(o) a sufrir de soledad.
Los singles son las personas viudas, divorciadas y solteras. De estos, cerca del 70% creen que su felicidad radica en encontrar una pareja o compañía. Sin embargo; no la encuentran, y este remedio llega a ser una verdadera odisea para muchos de ellos.
Cuando la soledad de pareja perdura por mucho tiempo, la persona va perdiendo motivación para la conquista, aumenta su inseguridad y disminuye la autovaloración, lo cual menoscaba su aptitud para atraer, la habilidad para conquistar y convivir con otras personas.
Y de eso se trata este escrito: si padeces de soledad involuntaria -aquella que no eliges, sino que te ha tocado- y crees que la compañía te ayudaría a dejar de sufrir de soledad, te invito a seguir leyendo y tomar consciencia de los errores que puedes estar cometiendo y ayudarte con las claves para que le pongas remedio y dejes de cometerlos. Vamos a ello:
Mis padres y abuelos no sufrieron de soledad. ¿Por qué yo sí?
Tal vez te hayas cuestionado esto en algún momento, es una muy buena pregunta. Por eso, empezaremos por ahí.
En tiempos pasados, este no era un fenómeno acusado debido a que la gente admitía – en especial la mujer- que su destino era casarse y tener hijos. Yendo un poco más atrás en la historia, vemos que el amor no se consideraba un ingrediente indispensable para desarrollarse maritalmente, de ahí que se realizaran los matrimonios pactados. También, los hijos y las familias asumían el cuidado de sus mayores. En realidad, la gente de antaño sufría poca soledad.
Existen algunas diferencias entre los tiempos de antes y los actuales, ahí podríamos encontrar unas razones para que ahora sufras de (quizás una enfermedad moderna) soledad. Veamos:
En síntesis, la vida actual ha cambiado la forma de sobrevivir y de interactuar unos con otros y, por supuesto, la manera de conquistar y atraer potenciales parejas, amigos e incluso, el mantenimiento de las relaciones familiares. Estas circunstancias afectan, en mayor proporción, a aquellos que aprendieron a relacionarse mediante el contacto cara a cara, los mayores de 40 años.
¡Pero no te desanimes!. En lo que sigue del artículo, vas a darte cuenta de que aunque la modernidad ha incidido, la causa principal no está fuera -algunas de las razones que viste anteriormente eran para prepararte-. La maravillosa noticia es que está dentro de ti y estás a tiempo para corregir; por lo tanto, tú tienes la sartén por el mango.
Ahora vamos a continuar con los posibles errores que puedes haber cometido, no lo tomes como un regaño, más bien, como una toma de consciencia y responsabilidad para que puedas corregir. Dicho esto, sigamos:
Primer error: Desafiar a la biología
La naturaleza nos dota, por lo general, de todas las facultades necesarias para sobrevivir y una de ellas es que, de acuerdo con nuestra biología, la edad propensa para emanciparnos se estima entre los 17 y los 23 años (teoría que se aplica en los países anglosajones). Esta parece ser la etapa de salir, conocer y desarrollar las habilidades para atraer posibles parejas. Posteriormente, prosigue la etapa para formar una familia entre los 23 y los 30 años -varía un poco según el género-, momento en que la que la naturaleza (madurez cerebral) nos otorga la valentía, la madurez, la autonomía y la sabiduría para elegir pareja y construir nuestra propia familia.
Por eso, si se desobedece a la naturaleza, por diversos conflictos y vicisitudes, marginándose de realizase sentimentalmente en el momento oportuno y se alarga en el tiempo dicho proceso, se generan conflictos emocionales, mentales y hasta físicos -esto para los mayores de 40 años que todavía continúan viviendo con sus padres o que todavía dependen de alguien-.
Por un lado, al dejar pasar dicha etapa, se endurecen las ataduras, los miedos y resentimientos (justo, los que han impedido dar el salto a la emancipación). Y por el otro, se adicionan inconvenientes como los que hemos expuesto en el apartado anterior (la soledad moderna), puesto que, con el paso del tiempo, se adquieren más responsabilidades laborales y se dispone de menos tiempo para socializar.
Segundo error: Confiar en el paso tiempo
Existen personas que permanecen durante mucho tiempo como “singles” después de un divorcio, de enviudar y esto se debe, por lo general, a que se auto-consumen, se condenan a la soledad; ya sea por la desgracia vivida o por apegos a su anterior relación. Y cuando se dan cuenta, han pasado muchos años y se consideran muy viejos para buscar una pareja o para socializar.

Pero en realidad, no es que se consideren viejos, es que «las uvas están verdes» -lo siento si te incomoda, pero es mi deber el decírtelo-, es una excusa o justificación para esconder su desvalorización para conquistar y esconder su inseguridad personal. En su mente inconsciente surgen pensamientos como: «soy fea, arruinado, inadecuada, no merezco el amor, de pronto me lastiman, soy gorda/o, tengo las tetas o el pene caído, etc.». Esta serie de pensamientos suelen surgir cuando se deja pasar el tiempo.
De igual forma sucede con las amistades y la familia. Una vez conocí a una mujer de 80 años que vivía sola, nunca había tenido hijos ni pareja y estaba totalmente alejada de su familia (hermanos y sobrinos), estaba totalmente amargada y cuando le pregunté por qué no se acercaba a la familia, adujo una cantidad de excusas, pero la última que dijo era la verdadera: «ellos me van a despreciar».
Tercer error: No aprender de los fracasos
Fracaso no es que se termine una relación, sino que no se haya aprendido lo que se debía aprender.
Esta frase contiene el significado del error que quiero apuntar, es la continuación del anterior. Cuando las personas terminan una relación, ellos suelen creer que fracasaron, que son fracasados, pues la sociedad, la religión, sus padres o ellos mismos, se imponen creer que las relaciones deben durar toda la vida. Esta idea los atormenta una vez que se divorcian, se termina la relación o se separan por fuerza (muerte) de la pareja.
Esta condición impide que la persona, en lugar de culpas y lamentos, se dedique a aprender del dolor de lo sucedido, conectar consigo mismos y generar nuevas oportunidades en su vida sentimental. Las ideas sociales y religiosas, sobre la pareja, causan sentimientos de victimismo que impiden la retrospección, toma de consciencia y liberación de los resentimientos.
Cuarto error: Dejar que los anteriores errores y la inconsciencia bajen la autovaloración
Una persona puede ostentar una vida malograda sentimentalmente, pero tener la compañía y afecto de sus seres queridos cuando son mayores. Sin embargo, existen aquellos que además de «discapacitarse» para una vida sentimental también se encargan de alejar a las personas cercanas hasta quedarse completamente solos y desamparados en la etapa longeva.
Por eso, es importante que puedas reflexionar, tomar consciencia y reconocer tus errores, pues es posible que no tengas vida en pareja, pero si tienes compañía y afecto dejarás de sufrir de soledad.
Ahora que ya sabes algunos de los errores que puedes corregir, estás preparada/o para aplicar las claves para ayudarte a dejar de sufrir por soledad.
Claves para superar la soledad

Con estas claves te quiero invitar a peregrinar en tu interior para que adquieras un estado de mayor consciencia y reestablecer su vida marital o permitir la compañía de tus seres queridos o, como mínimo, dejar de sufrir de soledad.
Pues no hay nada más cruel que estar acompañado y seguir sintiéndose solo. Vamos a ello:
Clave 1. Hazte responsable de tu soledad. Para de echarle la culpa o la responsabilidad a los demás, por dolorosa o trágica que sea tu condición. Asume que has cometido errores y evalúa tu grado de participación y si es posible, repara. Para de quejarte y disponte a escuchar lo que te dice tu círculo más íntimo, como tus hijos, ex pareja, tu familia o mejor amigo.
Clave 2. En lugar de negar tus miedos e inseguridades, empieza a admitirlos y reconocerlos. No te escondas en justificaciones y excusas. Detecta los pensamientos recurrentes frente a la desvalorización para conquistar pareja o acercarte a la gente.
Clave 3. Evita transmitir la idea de perfección. En lugar de criticar y juzgar a los demás por tu soledad, permítete entender y comprender la situación que ellos viven, pues tal como criticas y censuras, tú te criticas y censuras. Todo lo que tenemos en nuestra mente, lo proyectamos o lo vemos en los otros, pero está en nosotros.
Clave 4. Fomenta la empatía. Esta clave tiene que ver con la anterior, en cada situación con los demás, trata de ponerte en los zapatos del otro. Conecta a través de la compasión, indaga sobre la vida de las personas, en especial, cuando su comportamiento te resulta desagradable.
Clave 5. Adquiere la predisposición para aprender. Saca lo mejor o el aprendizaje que tiene para ti cualquier situación adversa, ni tampoco ocultes las emociones o las niegues; al contrario, libéralas. Y respóndete: ¿para qué estoy viviendo esto? Y verás que tu actitud será completamente distinta a quejarte, criticar y buscar culpables.
Clave 6. Cambia tus comportamientos agresivos sociales. Una conducta poco sociable e irrespetuosa con los demás y la naturaleza, tales como: conducir como si los otros vehículos fueran enemigos de guerra, deslegitimar los sentimientos, mantener a la defensiva, tirar la basura sin fijarse en las consecuencias o tratar la naturaleza sin compasión, etc. Son comportamientos agresivos que atraen el rechazo. Y date cuenta de que si tienes estos comportamientos, existe una información inconsciente y unas emociones reprimidas que posiblemente provengan de una infancia de maltrato.
Clave 7. Disponte para ayudar y colaborar en armonía. El límite de esta disposición es que no te perjudique. Dicho esto, nos referimos a la persona que, solo piensa en sí misma y utiliza a la gente para satisfacer sus caprichos o ve a los demás como paquetes de ayuda. O lo contrario, aquel ni pide ayuda, pues cree que es perfecto o todo lo puede hacer sola(o).
Clave 8. Suelta el control y el deseo de querer que hagan lo que quieres. Si quieres imponer tu voluntad y controlar a tus seres queridos (cónyuge, hijos, padres, hermanos, amigos) con manipulaciones, ya sea violencia, victimismo o indiferencia, tarde o temprano se marcharán.
Clave 9. Aprende a escuchar. Esta clave tiene relación con la anterior. Si escuchas y te esfuerzas para entender los puntos de vista de los demás, aunque no llegues a comprenderlos, puedes generar empatía y cercanía. Tampoco trata de convertirte en un sabelotodo, que corrige constantemente lo que otros dicen o hacen, creyendo que tu manera de hacer y pensar siempre es la adecuada. Para transformar una escucha normal en escucha activa, debes concentrarte en cada palabra que te dicen y observar a la otra persona sin dejar que tus pensamientos interfieran. Esto necesita práctica, pero vale la pena.
Por ahora, te dejo estas claves para que empieces a tomar consciencia y practicar. No te preocupes si continúas incurriendo en algunas de las actitudes que te llevan a construir soledad pues necesitas práctica. Aunque no puedes perder de vista que es posible que requieras ayuda profesional.
Espero haberte colaborado para que no sigas haciendo parte del gran porcentaje de personas que mencionamos en el comienzo de este artículo. ¡Ánimo y mucha consciencia!
En caso de que requieras apoyo emocional, puedes informarte aquí.
¡Espero tus aportes y comentarios!
Te esperamos en nuestro próximo artículo.

¡Hola! Soy la autora de este artículo
Luz Quiceno R.
Soy escritora, autora de cinco libros sobre la temática de las emociones en la pareja, la educación de los hijos y la salud emocional. Especialista en Bioneuroemoción© en Enric Corbera Institute, creadora del método CER©, Consultora y Coach Emocional y Directora de LUZ EN TU CAMINO INTERIOR